¡Hace un año que visité Boisbuchet y parece que el tiempo no ha pasado por aquí!

Recuerdo cada cosa en su sitio. Nueva gente, eso sí, con ganas de hacer cosas y conocerse.

Un jarrón con flores y un café nos recibieron, y sabiendo que el domingo por la tarde iba a ser nuestro único día de sol (a pesar de ser martes y haber amanecido muy bien) ya nos dejamos caer por el río (caer, literal).

Pasamos la mañana viendo una exposición de Simón Vélez (Bogotá) sobre su arquitectura y sus estructuras de bambú, algunas de ellas aquí presentes.

Por otro lado arrancaba la semana de workshop. En nuestro caso, con Richard Rogers Studio, estamos desarrollando dentro de la temática “designing Movements” caminos alternativos dentro del mapa de Boisbuchet. Todavía no sabemos dónde vamos a acabar, pues lo interesante por el momento es perderse por la zona y encontrar nuevos puntos de interés. Dentro de las propuestas que comentamos ayer, estamos bastante seguros de querer construir algo entre todos, basándonos en potenciar la parte del recorrido más que el punto final.

 

Días y paseos largos con mucho que hacer aquí y noches que también se aprovechan para conocerse (anoche me sorprendieron con un “I love your hair and I needed to tell you”).

Al final del día de hoy tendremos decidido qué vamos a construir y dónde lo vamos a hacer y sin quitarnos de la cabeza la noche del miércoles y su famosa fiesta Porky’s, donde horas antes de celebrarse se elige la temática y cada participante debe hacerse con un atuendo apropiado.

Espero que el jueves el desayuno se retrase una hora.

à bientôt!